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EDITORIAL |
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| Resulta elocuente que en un mismo día, el pasado lunes, el presidente del BCE, Jean Claude Trichet, pidiera para España una "flexibilidad laboral más amplia para recuperar competitividad", y que el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, hablara de la necesidad de "reformas laborales importantes" para evitar una recuperación lenta, mientras que el presidente José Luis Rodríguez Zapatero asegura que "la recuperación económica está en marcha" y anuncia la esperada Ley de Economía Sostenible. Con esta norma el Gobierno pretende cambiar el modelo productivo dedicando 20.000 millones de euros de recursos públicos a aumentar la transparencia del sistema financiero, fomentar el dinamismo empresarial, impulsar la innovación y luchar contra el cambio climático. Y al mismo tiempo que estas declaraciones confirman la falta de nervio gubernamental en afrontar reformas estructurales, Eurostad publica que la tasa de empleo -porcentaje de ocupados respecto a la población con edad de trabajar- ha bajado nada menos que cinco puntos en un solo año, lo que revela el efecto devastador que sobre el empleo está teniendo la recesión. La existencia de un mercado laboral que permita ajustar a la baja los costes en función de la caída de la demanda, ya sea en salarios, horas de trabajo o empleos, no evita pérdidas de puestos de trabajo pero sí las reduce si existes menos trabas administrativas y sindicales cuando las empresas quieren aplicar las dos primeras alternativas. Y permite sobre todo que la recuperación sea más rápida. En EE UU se han perdido algo más de siete millones de empleos en la actual recesión pero los signos de recuperación son ya evidentes. Los indicadores económicos adelantados alcanzan en octubre sus máximos de dos años. Esta mejora se debe, sobre todo, a un crecimiento de las exportaciones y a que parece haber finalizado el ajuste en los inventarios empresariales y en el sector inmobiliario residencial. Menos optimismo despierta el sistema financiero pues hará falta tiempo para digerir la mayor expansión monetaria de la historia. El nivel de endeudamiento público norteamericano y en gran parte de las economías desarrolladas genera inquietud. Un reciente informe del banco francés Societé Generale habla incluso de riesgo de un colapso financiero global en un plazo de dos años. |
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